Hay una ciudad medieval en Alemania construida en un cráter de meteorito. Sus muros esconden 72.000 toneladas de diamantes
Muros hechos de diamantes. Las ciudades acostumbran a tener su cantera de piedra, pero Nördlingen tenía diamantes: el impacto del meteorito generó una cantidad estimada de 72.000 toneladas de ellos al golpear un depósito local de grafito, así que sus edificios construidos en piedra contienen millones de pequeños diamantes.
La piedra no es tampoco una cualquiera: es la suevita, extremadamente rara y jaspeada con pequeños cristales verdosos. Se encuentra en otras localizaciones del planeta donde hubo impactos similares, pero la concentración de gemas en Nördlingen es única. Quienes construyeron esos edificios no sabían que estaban trabajando con diamantes: lo descubrieron tras la visita de Eugene Shoemaker y Edward Chao, los dos geólogos estadounidenses que en 1960 demostraron el origen por impacto al encontrar cuarzo de choque en los propios muros de la iglesia de San Jorge.
La “lujosa” iglesia de San Jorge. Normalmente las joyas en iglesias se reservan para los retablos, pero en San Jorge están también en los muros. De hecho, fue la construcción que reveló el uso de suevita extraída de la cuenca del Ries. La de San Jorge es una de las iglesias de salón gótico tardío más grandes del sur de Alemania y fue construida entre 1427 y 1505, cuando Nördlingen era Imperial.
La torre la iglesia se la conoce como “Daniel” y tiene 90 metros de altura: después de subir 350 escalones se puede llegar al mirador (a 70 metros), donde observar la forma perfectamente circular de la ciudad y el cráter que la rodea. La torre conserva además una de las tradiciones más insólitas de la Europa moderna: un vigilante nocturno que lleva desde la Edad Media gritando antes de media noche para avisar que todo está bien.
Nördlingen, campo de entrenamiento espacial. Dado que los cráteres de impacto se dan también en la Luna y en Marte, el Nördlinger Ries lleva décadas utilizándose como campo de entrenamiento para enseñar a los astronautas a reconocer las rocas y minerales creados por impactos. Los astronautas del Apolo 14 y del Apolo 17 de la NASA estudiaron la geología del cráter en 1970.
Pero no es algo exclusivo de la agencia espacial norteamericana: es uno de los tres destinos del programa PANGAEA de la Agencia Espacial Europea, junto a los Dolomitas italianos y Lanzarote. También la JAXA ha realizado entrenamientos allí.
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