“90 horas a la semana y me encanta”. Los trabajadores de Apple celebraban algo que la generación Z considera tóxico
Mismo salario trabajando 2,5 horas menos cada semana, aumentando así el valor de la hora trabajada, sí. Un informe del Foro Económico Mundial reconoció que una semana laboral de cuatro días puede aumentar la productividad, mejorar la salud física y mental de los empleados, y reducir las emisiones de CO₂. Frente a esto, contrasta lo que Apple vivía en los 80. Porque no hablamos de una jornada semanal de 40 horas, sino de más del doble. Como recuerda el artículo de Folklore, trabajar 90 horas era algo normal para muchos de los primeros empleados de la empresa.
Un equipo orgulloso de sus logros
Mientras el medio mundo debate las reducciones de jornada, hubo un tiempo donde los empleados se explotaban a ellos mismos. O según se mire, solo eran jóvenes y apasionados. La mayoría de los miembros del equipo de software de Macintosh tenían entre veinte y treinta años. No tenían muchas obligaciones familiares y estaban acostumbrados a trabajar muchas horas.
El artículo además, prosigue:
Nos apasionaba el proyecto y estábamos dispuestos a subordinarle, más o menos, el resto de nuestras vidas, al menos por un tiempo. A medida que aumentaba la presión para terminar el software a tiempo para cumplir con la fecha límite de enero de 1984, empezamos a trabajar cada vez más horas. En el otoño de 1983, no era raro encontrar a la mayoría del equipo de software en sus cubículos cualquier noche, día laborable o no, todavía tecleando a las 11 de la noche o incluso más tarde.
Steve Jobs dando feedback en una revisión de producto en 1999
Por aquel entonces estaban “de moda” las maratones de pruebas. Se hacían pequeños concursos para ver quién encontraba más errores, quién hacía las pruebas de estrés más locas y el premio era el propio resultado, un marchamo de pedigrí. Debi Coleman, a quien le dedicamos un amplio reportaje, trabajaba en aquellos días en el equipo de finanzas y decidió conmemorar la hazaña de una forma que todavía encaja entre la generación Z: haciendo una camiseta.
Bueno, como dice en el propio artículo Andy Hertzfeld, “para hacerla un poco más especial, eligieron una sudadera con capucha gris de alta calidad. Steve Jobs había alardeado recientemente ante la prensa de que el equipo Macintosh estaba trabajando ’90 horas a la semana’. Decidieron que el lema de la sudadera debería ser ’90 horas a la semana y me encanta’, en honor a la exagerada afirmación de Steve”. Una falacia atributiva que encerraba un poco de verdad.
La sudadera contenía una errata intencional, un “Mackintosh” en rojo con la “k” equivocada y tachada, dando un aire más urbano y DIY al asunto. Y la verdad es que si se vendieran ahora alcanzarían una cifra absurda. La última que se vendió alcanzó los 900 euros.
Gruesa, con un bordado a mano, la sudadera era tan cómoda que hasta Burrell Smith empezó a llevarla al trabajo con frecuencia, casi todos los días. Lo más gracioso es que Smith dejó Apple en febrero de 1985, así que tachó con cinta adhesiva el “9” y el mensaje pasó a ser “trabajo cero horas a la semana y me encanta”. Una indirecta bastante directa, si me preguntan.
Cabe recordar que en Estados Unidos, la FLSA exige que los trabajadores no exentos (por ejemplo, empleados por hora) reciban un pago del 150% de su salario normal por cada hora trabajada después de las 40 semanales, pero los del sector tecnológico operan bajo sus propias reglas. En los 80 no existía ninguna restricción legal y este vacío fomentaba el “workaholismo” de Silicon Valley.
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