El Solar Impulse convirtió en realidad el sueño del avión solar. Ahora ha terminado destruido tras un accidente
Después de aquella hazaña, la historia cambió de tono. En 2019, la Solar Impulse Foundation anunció la venta del avión a Skydweller Aero por una cantidad no revelada. La compañía hispanoestadounidense no miraba el proyecto exactamente desde el mismo lugar que sus creadores: su interés pasaba por explorar el potencial de la aeronave como plataforma de vigilancia y comunicaciones, un destino muy distinto al mensaje original de concienciación energética.
Con Skydweller empezó también la transformación técnica del aparato. Tras incorporar numerosas modificaciones, el avión completó en España su primer vuelo autónomo en 2023, y al año siguiente realizó en el aeropuerto internacional de Stennis, cerca de Bay St. Louis, Mississippi, su primera operación completamente no tripulada.
El objetivo declarado por la compañía era desarrollar una flota de aviones solares capaces de realizar vuelos sin escalas en determinadas latitudes, entre Miami y Río de Janeiro. La ambición era evidente: operaciones casi continuas para contratos militares y comerciales, con un coste mucho menor que las opciones basadas en satélites. Una promesa enorme que ha terminado bajo el agua.
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