Vecinos en Chile intentaron frenar un centro de datos de Amazon. La justicia ha dejado un mensaje claro con su decisión
La inquietud de quienes viven cerca. Más allá de la inversión y la infraestructura digital que prometen, los centros de datos suelen ir acompañados de inquietudes muy concretas: consumo eléctrico elevado, uso de agua para refrigeración, generación de calor o ruido y su encaje en entornos que, en muchos casos, tienen valor ambiental o comunitario.
Google no tuvo el mismo camino. El caso de Amazon no es el único que ha pasado por este tipo de debate en Chile. Google había obtenido una aprobación inicial en 2020 para construir un centro de datos de 200 millones de dólares en Cerrillos, en el suroeste de Santiago. Sin embargo, el recorrido del proyecto fue distinto. En febrero de 2024, el Segundo Tribunal Ambiental decidió revertir parcialmente ese permiso, y meses después la compañía anunció que no seguiría adelante con la iniciativa tal como había sido planteada originalmente, optando por iniciar un nuevo proceso desde cero para un proyecto en el mismo lugar, pero con un rediseño basado en refrigeración por aire.
La electricidad entra en escena. Si ampliamos el foco, el debate no se limita a un proyecto concreto, sino a la capacidad del sistema para absorber este tipo de infraestructuras. Un informe de Systep, publicado el 23 de septiembre de 2025 con datos del Coordinador Eléctrico Nacional, señalaba que, tomando 2025 como punto de partida, la demanda eléctrica de los centros de datos en Chile podría aumentar un 270% en cinco años. La misma proyección sitúa ese consumo en torno a los 1.207 MW en 2030. Estas cifras ayudan a entender por qué la cuestión energética se ha convertido en uno de los ejes centrales cuando se habla de la expansión de la nube y la IA.
Imágenes | Xataka con Nano Banana
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